El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó el tono frente a Irán y advirtió que su país está listo para lanzar un nuevo ataque militar si las negociaciones previstas para este fin de semana no llegan a buen puerto. “Estamos cargando los barcos con la mejor munición”, afirmó en una entrevista con el New York Post, en la que dejó en claro que la opción bélica sigue sobre la mesa.
“Estamos llevando a cabo un rearme. Estamos cargando los barcos con la mejor munición, las mejores armas jamás fabricadas; incluso mejores que las que utilizamos anteriormente, con las cuales los hicimos pedazos”, sostuvo el mandatario republicano. Y remarcó: “Si no logramos un acuerdo, las utilizaremos; y las utilizaremos de manera muy efectiva”.
Trump también buscó presionar a Teherán al minimizar su margen de acción. Aseguró que Irán “no tiene cartas” más allá del control del estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético global. “La única razón por la que siguen vivos hoy es para negociar”, lanzó, en una declaración que refuerza el clima de confrontación.
Horas antes, el mandatario había publicado un mensaje en su red Truth Social en el que aludía a un “rearmento más poderoso del mundo”, en lo que fue interpretado como una señal anticipada de su postura.
En paralelo, el vicepresidente JD Vance partió hacia Islamabad para encabezar la delegación estadounidense en las conversaciones con funcionarios iraníes. Antes de viajar, mantuvo un discurso más moderado, aunque también dejó advertencias. “Vamos a intentar mantener una negociación positiva. Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, nosotros estamos dispuestos a extender la mano abierta. Pero si intentan engañarnos, no seremos muy receptivos”, afirmó.
El diálogo entre ambos países llega con posiciones alejadas. La propuesta de Washington incluye 15 puntos centrados en el control del programa nuclear iraní -especialmente el enriquecimiento de uranio- y la reapertura del estrecho de Ormuz. Teherán, en tanto, respondió con un plan de 10 puntos que exige el control de ese paso estratégico, la implementación de peajes para los buques que lo atraviesen, el cese de operaciones militares en la región y el levantamiento de sanciones.
A la complejidad del escenario se suma el conflicto en Medio Oriente. Líbano se convirtió en un foco de tensión luego de que Israel continuara sus ataques contra Hezbollah, pese a la vigencia de un alto el fuego. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, rechazó que la tregua incluyera al territorio libanés, en contradicción con lo expresado por el gobierno de Pakistán.
Desde Teherán, en tanto, condicionaron su participación en las conversaciones a un cese de hostilidades en Líbano. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, advirtió que los ataques israelíes “hacen que las negociaciones carezcan de sentido”, lo que agrega incertidumbre a un proceso ya cargado de tensiones.